Suicidio y depresión

Luis Jiménez Treviño, Pilar Alejandra Sáiz Martínez y Julio Bobes García

RESUMEN

El suicidio es un fenómeno humano universal que ha estado presente en todas las épocas históricas. Sin embargo, la actitud hacia la conducta suicida de las distintas sociedades ha variado en función de los principios filosóficos, religiosos e intelectuales de cada cultura. El propio concepto de suicidio ha variado a lo largo del tiempo debido a la diversidad de enfoques y orientaciones que se han ocupado de su estudio, desde la sociología a la psiquiatría. El suicidio es una de las causas de muerte más frecuentes. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2020 más de un millón y medio de personas morirán por suicidio, y entre 10 y 20 veces más personas llevarán a cabo una tentativa suicida. La investigación sobre el suicidio no ha logrado encontrar una etiología única para las conductas suicidas; sí que se han identificado factores de riesgo inequívocamente asociados a este tipo de conductas. Entre los factores de riesgo de suicidio se encuentran, entre otros, factores sociodemográficos como el sexo, la edad, o factores socioeconómicos, así como factores más relacionados con la biología, como la predisposición genética o la presencia de enfermedades físicas o mentales. La depresión es el principal factor responsable de los suicidios consumados, tanto en pacientes depresivos como en pacientes con otro diagnóstico principal que presentan sintomatología depresiva comórbida. En los últimos tiempos han surgido diversos modelos explicativos de la conducta suicida que tratan de armonizar los hallazgos antes expuestos, que tienen como eje explicativo de la conducta suicida la relación entre disfunciones neuroquímicas y determinadas dimensiones psicopatológicas como la depresión y la ansiedad. Si bien se trata de comportamientos muy difíciles de prevenir, existe una serie de medidas aplicables a un entorno sanitario, tanto en atención primaria como en atención especializada, que pueden ayudar en la difícil tarea de la prevención de este tipo de conductas. Un adecuado tratamiento de la depresión constituye la mejor medida preventiva contra la aparición de conductas suicidas. En el momento actual, aunque existe suficiente documentación, procedente de ensayos clínicos y diversos metaanálisis, acerca del efecto beneficioso del tratamiento con antidepresivos sobre las conductas suicidas, ha surgido la polémica de un posible aumento de las ideas/conductas suicidas en adolescentes y adultos en tratamiento con antidepresivos. Sin embargo, los grupos de expertos coinciden en señalar que, cuando los síntomas y signos de enfermedad son suficientes para requerir el uso de medicación antidepresiva, ansiolítica o antipsicótica, no hay razón para privar a estos pacientes de sus beneficios potenciales.