El médico enfermo

Jaume Padrós i Selma

COMENTARIO EDITORIAL

Ramon Pujol Farriols

Jefe del Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario de Bellvitge. L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

 

Sin duda la percepción de la salud y de la enfermedad que tienen los profesionales sanitarios difiere de la del resto de la población. La creencia popular de que los médicos tenemos solucionada nuestra propia salud se basa en extrapolaciones de otras profesiones que en nuestro caso no suelen cumplirse. Sin embargo, si lo reflexionamos algo más detalladamente, veremos que no somos los únicos; así, no son excepcionales las noticias sobre jueces que infringen descaradamente la ley, economistas que no aplican su sapiencia a su propio entorno, o autoridades religiosas que no llevan a la práctica en sus propias vidas lo que predican, por citar algunas. En definitiva ninguna profesión o actividad humana se escapa de las contradicciones y debilidades del ser humano.

Por ello no es superficial analizar qué nos pasa a los médicos cuando enfermamos o cuando aún gozamos de salud, aparente o real. Es cierto que nuestra práctica profesional debería ser un vale para alcanzar más eficazmente los estándares de salud y manejar mejor nuestra propia enfermedad pero, como veremos en el artículo que sigue a este comentario editorial, no siempre es así. También forma parte de las incongruencias humanas, por ejemplo, por qué será que cuando más valoramos la salud es cuando la perdemos. Para mí es algo parecido a por qué valoramos más a los seres queridos en la lejanía que en la proximidad. Paradojas…

Las razones por las que propuse este tema fueron varias. En primer lugar, porque la vivencia muy reciente de varios buenos amigos, médicos, desaparecidos tras largas y duras enfermedades me planteó a mí mismo unas reflexiones que quería compartir con personas que le han dedicado específicamente una parte de su vida profesional. En segundo lugar, por la necesidad que a mi entender tiene hoy día nuestra profesión de ser más fuerte que nunca para convivir en un entorno mucho más dificultoso que tiempo atrás, y esa fortaleza tiene que ver directamente con la salud y la manera de mantenerla y estimularla. Por último, por la necesidad de entrar en temas que nos afectan directamente y que precisan de un enfoque frontal y profesional y que dejen de ser tabú.

Para cumplir con estos objetivos se eligió a un auténtico experto en el tema. Quienes conocemos al Dr. Jaume Padrós sabemos que ha dedicado gran parte de su ejercicio de la Medicina a los problemas profesionales de sus colegas, y quienes no lo conocen lo deducirán rápidamente al leer su artículo. Esta dedicación la ha hecho mediante un análisis brillante y un afán de servicio a la comunidad. Su trabajo no es sólo un ejercicio intelectual, sino que aporta unos resultados en la gestión de la enfermedad de los propios colegas que le otorgan toda la credibilidad.

Tengo el convencimiento de que en este caso, como en muchos otros, la revista “HUMANITAS Humanidades Médicas, Tema del mes on-line” ha acertado en la elección del tema y de su autor. Espero que los que se asomen a estas páginas coincidan conmigo después de su lectura.