¿Vacunaciones obligatorias de menores contra la voluntad de los padres?
Yolanda García Ruiz
![]()
|
RESUMEN |
|
Hoy
más que nunca estamos en un mundo global y las enfermedades participan de
esa globalidad debido, entre otras causas, a los movimientos de población
que se están produciendo. No existen fronteras para las enfermedades y los
riesgos de sufrir pandemias a escala mundial son más reales en la actualidad
que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad. Las vacunas,
como instrumento de prevención, pueden contribuir a hacer frente a los retos
sanitarios mundiales que se suscitan. Sin embargo, sus detractores advierten
sobre los importantes intereses económicos que subyacen tras las campañas
políticas de inmunización global.
La adopción de medidas tendentes a fomentar y
a generalizar la vacunación de los menores ha propiciado el desarrollo de
campañas ad hoc, de manera destacada en el ámbito internacional. En el
primer apartado del artículo, se ponen de manifiesto las acciones
internacionales que están promoviendo la inmunización infantil a escala
mundial. Al respecto, destacan las iniciativas llevadas a cabo en el marco
de las Naciones Unidas y las desarrolladas en el seno de la Unión Europea. Tras hacer alusión a los temas referidos, el segundo apartado del artículo examina la respuesta legislativa de los Estados ante la vacunación infantil. En concreto, se confrontan dos modelos contrapuestos que responden a las dos principales opciones legislativas que tienen los Estados. En primer lugar, se hace referencia al sistema español, que únicamente recomienda la vacunación de los menores, y, en segundo lugar, se ponen de manifiesto las características del sistema estadounidense, que ha optado por la vacunación obligatoria. Este último sistema, pese a que impone legalmente la vacunación, contempla exenciones por razones ideológicas y religiosas en un intento de aunar la seguridad que representa la vacunación infantil y la libertad que demandan quienes se oponen a las vacunas. Además, el modelo estadounidense prevé la creación de un entramado administrativo que le permite responder a los principales desafíos que pueden surgir. En este sentido, por un lado, contempla la creación de un programa federal que financia la vacunación de los niños pertenecientes a familias con escasos recursos económicos, y, por otro lado, establece un programa de compensación que permite hacer frente a la responsabilidad patrimonial del Estado derivada de los posibles daños causados a los menores por la administración de alguna vacuna. A lo largo de todo el texto, hay una cuestión que surge recurrentemente y que conviene no olvidar: la vacunación infantil, debido a la carencia de capacidad jurídica de los menores, es aceptada o rechazada por quienes ostentan la patria potestad, pero son los niños quienes van a sufrir los efectos de las decisiones adoptadas en su nombre. |