¿Hay suficientes profesionales sanitarios en España?
Desequilibrios, déficits, movilidad internacional y acreditación de los médicos
Patricia Barber Pérez y Beatriz González López-Valcárcel
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RESUMEN |
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En España, aunque el déficit de médicos es selectivo para algunas especialidades y para determinadas áreas geográficas, sus efectos y repercusiones han pasado de ser una preocupación exclusiva de los responsables institucionales a generar alarma social. Es previsible que el déficit actual se acentúe por factores que afectan tanto a la oferta como a la demanda de profesionales. Son factores que además refuerzan los desequilibrios ya existentes en el mercado laboral: desequilibrios entre tipos de profesionales sanitarios y entre especialidades médicas; desequilibrios geográficos en las dotaciones y segmentación regional de los mercados; generacionales; entre las redes públicas y privadas; en la transición de la universidad al MIR; y los desequilibrios relacionados con la inmigración de profesionales. El principal cuello de botella se produce en el tránsito entre la licenciatura en Medicina y la especialización MIR. Cada año terminan la licenciatura en España unos 4.200 médicos y se convocan casi 6.000 plazas MIR para médicos. Quedan plazas MIR sin cubrir, proliferan las renuncias y se importan médicos extranjeros. La movilidad internacional de médicos hacia y desde España se ha incrementado y es muy intensa. En 2006 se reconocieron en España 1.015 títulos de médicos especialistas de países de la UE y se homologaron 3.248 títulos más de países extracomunitarios, mientras que sólo 3.951 estudiantes terminaron los estudios de licenciatura en medicina ese año. La intervención pública sobre los profesionales sanitarios es muy intensa y de amplio espectro, desde la formación en todas sus etapas hasta el empleo, pasando por la acreditación profesional y la homologación de títulos extranjeros. Sin embargo, la mayor parte de las decisiones son compartidas entre las administraciones central y autonómicas, entre distintos departamentos (Educación, Sanidad) y con asociaciones profesionales. El Ministerio de Sanidad conserva competencias de acreditación y formación, las comunidades autónomas, principales demandantes de profesionales sanitarios, sufren los desequilibrios en sus mercados laborales y culpan al Ministerio de Sanidad de falta de planificación. La coordinación no es fácil, con las rivalidades políticas metiendo ruido y con un diseño institucional del gobierno del Sistema Nacional de Salud basado en gobernar a fuerza de voluntarismo. La Unión Europea (UE) está haciendo esfuerzos por homogeneizar los planes de estudio, grados y titulaciones universitarias, como un paso más hacia la efectiva circulación de la mano de obra entre los países integrantes. En este contexto, la “licencia para curar” que se da en España a los médicos extracomunitarios responde más a criterios administrativos que profesionales y es incapaz de garantizar por sí misma ni los conocimientos ni la capacitación para ejercer una profesión en continuo dinamismo, en un sistema sanitario diferente, con perfiles epidemiológicos distintos, técnicas diagnósticas y procesos patológicos desconocidos. Hay un riesgo real de polarizar la profesión en dos extremos, los excelentes y los deprimentes. La reacreditación o recertificación periódica de todos los médicos es una alternativa a considerar en España, como lo han hecho otros países. |