El impacto del envejecimiento poblacional

en los profesionales sanitarios

Antoni Salvà y Joan Carles Rovira

COMENTARIO EDITORIAL

Ramón Pujol Farriols

Jefe del Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario de Bellvitge. L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

 

No me parece necesario justificar la pertinencia del tema tratado en este número, ya que existe un gran interés en analizar las repercusiones de toda índole que está teniendo, y aún tendrá más, el envejecimiento poblacional en toda Europa y especialmente en el Sur del continente. Muchos aspectos sociales, económicos, políticos y sanitarios se están modificando debido a las repercusiones que tiene este segmento creciente de población en nuestras sociedades.

Desde una perspectiva sanitaria, la salud en estos ciudadanos está íntimamente ligada a los aspectos sociales; de ahí que haya emergido con fuerza un nuevo nivel de atención que ha venido a sumarse a la atención primaria de salud y a la atención hospitalaria; es la denominada atención sociosanitaria.

En muchos de los países europeos, la velocidad con la que este fenómeno se ha implantado ha desbordado, en cierta manera, la capacidad de planificación de los sistemas sanitarios y, paralelamente, ha puesto de manifiesto las dificultades de coordinación con los servicios sociales. Todo esto en una sociedad que ha cambiado radicalmente sus esquemas de convivencia, al sustituirse el modelo familiar clásico por otro que tiende a poner en manos de terceros el cuidado de las personas más desvalidas.

Muchos profesionales sanitarios han debido introducir cambios en su práctica diaria como consecuencia del incremento de pacientes mayores, muchos de ellos con alteraciones cognitivas, funcionales, pluripatológicos y que requieren, en definitiva, un manejo específico. Algunos, médicos y otros profesionales, han profundizado en el análisis de la prevención de la enfermedad y del tratamiento de la misma, cuando se produce, en esta franja específica de edad; sin embargo, una gran mayoría han tenido que ir incorporando, “sobre la marcha”, nuevos conocimientos y habilidades que se han hecho imprescindibles si quieren mantener una atención clínica de calidad y, además, han debido desarrollar una capacidad de ayuda entre unos profesionales y otros en el paradigma de la organización sanitaria en lo que concierne al cuidado de las personas mayores, cual es el trabajo interdisciplinar. En cualquier caso, está suponiendo una adaptación imprescindible al nuevo entorno que presupone, entre otras cosas, la capacidad de compartir responsabilidades y competencias, teniendo además en cuenta que nuestros sistemas educativos no han adaptado aún en la debida medida la formación de los profesionales sanitarios a las nuevas circunstancias para conseguir los objetivos mencionados.

La forma como los profesionales sanitarios han de afrontar el envejecimiento poblacional requiere un abordaje pragmático, poniendo en su justo punto el quién, el qué y el cómo de la nueva realidad. Para este menester era preciso que un especialista en el tema, que tiene experiencia en atención geriátrica, en la investigación relacionada con el envejecimiento y, para cerrar el círculo, con experiencia en responsabilidades de gestión al respecto, lo reflejara mediante un análisis concienzudo.

Agradecemos al Dr. Antoni Salvà que haya aceptado nuestra solicitud y estamos seguros de que su articulo permitirá a los lectores enriquecer su conocimiento actual.