Hacia la eficacia sociopolítica frente al sufrimiento humano

Javier Monserrat

RESUMEN

Este artículo responde a la preocupación sincera, no retórica, ante el sufrimiento humano. Es comprensible que una revista de humanidades médicas se haya interesado por ideas políticas de esta naturaleza, ya que la medicina nace del cuidado ante el sufrimiento humano. El humanismo médico busca por ello aquellas miradas interdisciplinares que apuntan hacia reformas que puedan conducirnos a un mundo con menos sufrimiento. En último término un mundo más humano porque hayamos acertado a reducir el sufrimiento que está en nuestras manos reducir por una política adecuada, urgente y pragmática, en conformidad con las exigencias éticas de nuestro tiempo.

En el artículo defiendo cinco tesis que se exponen contextualizadas a lo largo del mismo.

La primera tesis es que a fines del siglo XX y comienzos del XXI se están viviendo tiempos históricos privilegiados porque en ellos está naciendo una nueva sensibilidad social ético-utópica. Pocas veces se ha dado esto en la historia. En realidad, las últimas emergencias significativas serían la modernidad a comienzos del XVI y el comunitarismo en el XIX. Nuestra filosofía política establece una serie de conjeturas e hipótesis para estudiar esta nueva sensibilidad que emergería desde la confluencia de modernidad (personalismo) y comunitarismo (solidaridad), aunque de una forma propia eminentemente pragmática y desideologizada.

La segunda tesis es que al igual que modernidad y comunitarismo, desde su sensibilidad, derivaron lógicamente a un proyecto de acción en común propio, así también la nueva sensibilidad ético-utópica emergente conduce al suyo propio: es el “proyecto universal de desarrollo solidario” (proyecto UDS). Así como en el ideal ético-utópico hoy emergente confluyen la modernidad y el comunitarismo, así también, por su propia lógica, el proyecto UDS responde a esta misma confluencia: el pragmatismo no lleva a poner el mundo patas arriba, sino a reformar la modernidad liberal desde los principios del comunitarismo. Nuestra filosofía política explica con precisión la naturaleza del proyecto UDS.

La tercera tesis hace referencia a la estrategia de acción política orientada a realizar el proyecto de acción en común; en nuestro caso, el proyecto UDS. Y aquí es donde se propone la tesis quizá más importante de la filosofía política del ensayo: la coyuntura social podría promover por primera vez en la historia la aparición de una nueva forma de organización autónoma de la sociedad civil, al margen del poder político, que supondría un avance y un cambio cualitativo decisivo en relación a otras formas ahora existentes como el movimiento ciudadano, ONG, voluntariado, etc. El ensayo hace un diseño organizativo del movimiento de acción civil, que se denomina Nuevo Mundo, cuyo objetivo sería precisamente controlar al poder político hasta forzarlo a comprometerse en la promoción del proyecto UDS. Debería ser la misma sociedad civil organizada internacionalmente la que promoviera la realización de la razón liberal y solidaria representada en el proyecto UDS.

La cuarta tesis, consecuencia de las anteriores, es la postulación del nuevo protagonismo histórico emergente de la sociedad civil en orden a gestionar políticamente la realización de su nuevo ideal ético-utópico a través del proyecto UDS. El enredo de la política oficial y de los partidos políticos en la trama de dominación urdida desde hace ya muchos años en el orden político y económico internacional, es lo que exige la intervención directa de la sociedad civil como vía más eficaz y pragmática que permita romper la dominación e imponer los ideales éticos de la humanidad hacia un mundo más libre y solidario. Este nuevo protagonismo de la sociedad civil organizada autónomamente ante el poder político estaría a punto de nacer y representaría el gran cambio histórico del siglo XXI.

La quinta tesis del ensayo tiene un sentido eminentemente pragmático. El cambio que se trata de detectar en su estado de emergencia, dada su propia naturaleza, difícilmente podría hacerse realidad sin que el movimiento de acción social Nuevo Mundo llegara internacionalmente a todos los países, incluidos los más importantes. En este sentido, el ensayo replantea la filosofía de la historia de América, de los Estados Unidos, para concluir que, al margen de políticas discutibles y probablemente equivocadas del último siglo, la sociedad civil americana está asentada sobre una filosofía que la hace muy especialmente sensible a la filosofía de Nuevo Mundo. Éste debería, pues, extenderse a América, cuya sociedad civil debería jugar un papel determinante en posibilitar el nuevo orden mundial necesario para completar la libertad con la solidaridad. El contar positivamente con América no es “políticamente incorrecto”, sino un signo de pragmatismo que habla a favor de la posibilidad hacer realidad el proyecto UDS.

El ensayo, por tanto, responde a un “sentir de nuestra sociedad”, sin duda manifiesto en los movimientos de solidaridad civil y en propuestas como las de ATTAC y la tasa Tobin, por ejemplo. Las propuestas de Hacia un Nuevo Mundo van mucho más allá y proponen un cambio mucho más complejo y estable, no revolucionario, sino reformista, que es posible porque, en el fondo, juega a favor de todos, reconciliando filosóficamente la modernidad y el comunitarismo.